Pruebas Maserati Quattroporte S Madrid Madrid
La versión más ‘bruta’ del Quattroporte tiene casi todo lo bueno de una berlina de representación y casi todo lo bueno de un deportivo italiano. ¿Te atreves con sus 430 caballos?...
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Madrid, Madrid
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Pruebas Maserati Quattroporte S
Nota global 13.8/20
Erotismo. Eso es lo que distingue al Maserati Quattroporte S de sus fastuosos rivales, si es que la refinada berlina del tridente puede tener rivales. Parece que los años no pasan para este modelo que acaba de cumplir cinco, pero que sigue derrochando personalidad frente a coches de concepción mucho más tradicional como el Mercedes Clase S o el BMW Serie 7. Lo único que debes tener presente es que, cual diva del bel canto, el Quattroporte S necesita caras atenciones para dar lo mejor de sí. Si estás dispuesto a brindárselas, el romance está asegurado.
MECÁNICA
Queda muy poco por descubrir del motor 4.7 V8 del Quattroporte S y sus 430 caballos. De hecho, es el mismo bloque que equipaba el Ferrari 360 Modena, que después se adaptó al Maserati Coupé (en sustitución del carismático 3.200 biturbo) y ha colonizado también los nuevos modelos del Tridente. Con 30 caballos más que el Quattroporte ‘básico’ y nueve menos que su primo coupé, el Gran Turismo S, este motor tiene fuerza de sobra para causar sobresalto en la mayoría de los mortales, aunque le gusta rodar por encima de las 4.000 vueltas para demostrar toda su alegría.
Si hablamos del cambio, una de las mejores decisiones de Maserati fue descartar el cambio DuoSelect (el semiautomático Cambiocorsa de Ferrari) y optar por un convertido de par hidráulico firmado por la experta componentista ZF. Con relación a la primera, ésta tiene una suavidad de manejo más que notable y, además, no se rompe. Con el modo Sport activado, los cambios se realizan a mayor velocidad y en las reducciones recrea con acierto el efecto punta-tacón. A nuestro entender, esta caja no merece reproche, por más que un R-Tronic de Audi o un SMG III de BMW consigan mayor velocidad. Como último apunte, notar que el cambio está ubicado en posición central, justo detrás del motor, y no junto al eje trasero como es el caso del Gran Turismo. Exigencias de las plazas traseras...
Conducción 17/20
Una preciosa llave azul saca a la bestia de su letargo. Acelerador sensible, dirección sensible... hay que conducir con suavidad, porque todo se siente a flor de piel. Abordamos las primeras curvas y, con el botón Sport desactivado, acusa un ligero balanceo. No molesta, pero da respeto cuando recordamos que este coche supera los cinco metros de longitud. Ahora afrontamos una horquilla, ligero balanceo y el coche pierde la trasera; menos mal que el MSP recupera la trayectoria a la primera. Nos hemos emocionado y, sin quererlo, estamos buscando los límites de esta bestia. La posición S viene en nuestra ayuda, con una amortiguación endurecida y una dirección aún más directa. La rigidez del chasis y los nuevos tarados consiguen que nos creamos a los mandos de un ágil coupé... ¿y frenar? Los Dual Cast de Brembo, con una doble capa de aluminio y fundición gris son simplemente irreprochables, aunque si buscamos eficacia habrá que presionar con fuerza el pedal... bueno, ¿así son los coches de carreras, no?
Cuando terminamos nuestro recorrido habitual de pruebas estamos exhaustos, pero satisfechos. El Quattroporte nos ha hecho disfrutar y hasta sudar, pero hemos disfrutado cada kilómetro, sobre todo por su sonido y su comportamiento. Apenas nos ha dado tiempo a percibir su más que correcta insonorización y el confort general de marcha que es capaz de proporcionarnos.
Seguridad 14/20
Una dotación de ocho airbag de serie es una buena carta de presentación para el apartado de seguridad de este ‘berlinón’. No se ha sometido a las pruebas EuroNCAP, por lo que no tenemos una referencia clara de sus aptitudes, pero la marca asegura que dispone de estructuras deformables para la absorción de impactos y una célula de seguridad construida en acero de alta resistencia. En cuanto a la seguridad activa, equipa de serie un control de estabilidad llamado MSP que mitiga y mucho los ‘latigazos’ que el Quattroporte S nos regala en una conducción ágil. El ABS con EBD es también equipamiento básico, al igual que los faros de xenón, mientras que los sensores de aparcamiento delanteros cuestan 850 euros.
Confort 16/20
Es muy fácil olvidar que este Maserati tiene algo más que el eje trasero por detrás del asiento del conductor, y sin embargo es capaz de transportar a dos personas más con toda clase de privilegios. Por ejemplo, destaca la climatización de dos zonas para la parte posterior, la posibilidad de adaptar un reproductor multimedia en el túnel central (6.015 euros con sintonizador de televisión incluido) y que, si no eres muy alto, ni siquiera tocarás el techo con la cabeza pese a las fluidas líneas de la carrocería. El maletero también está a la altura, con 450 litros de capacidad.
Por otro lado, los acabados son excelsos. Los ajustes de las piezas son propias de un coche de su precio y la postura de conducción sólo merece una crítica: es demasiado alta para personas de estatura superior a los 1,85 metros. Por otro lado, todo el salpicadero, el cuadro de instrumentos y por supuesto el interior de las puertas está tapizado en excelente cuero y tanto los montantes como el techo están recubiertos por fina alcántara. Además, la panoplia de colores que el cliente puede elegir para revestir el interior de su Quattroporte es amplísimo. Eso sí, cuidado con tus gustos, porque hay combinaciones hasta 7.061 euros más caras que las demás.
Por último, el ordenador de a bordo es equipamiento de serie, al igual que el navegador y el sistema de audio con seis altavoces. El único problema es que el panel frontal es básicamente el mismo que Peugeot ha elegido para sus coches más altos de gama, por lo que si buscas distinción, mejor elegir el sistema multimedia Bose, que cuesta 3.923 euros pero incluye un reproductor de DVD, disco duro de 30 gigas, control de voz, y entrada auxiliar de audio y vídeo.
Ecología 10/20
Sería absurdo decir que el Quattroporte S es un coche respetuoso con el medio ambiente. En todo caso, unas emisiones de 365 gramos de dióxido de carbono por kilómetro son bastante contenidas si tenemos en cuenta la edad del bloque motor, su cilindrada y su enfoque claramente deportivo. Y en cuanto a los consumos, nuestra reflexión va en el mismo sentido: hoy en día, y hasta la materialización de los prototipos eléctricos, sería mezquino pretender conducir la berlina más rápida del mercado y sin embargo mantener consumos de utilitario. Lo cierto es que cada opresión al pedal del acelerador se paga cara en este coche, aunque a cambio nos ofrezca un empuje ejemplar y un sonido cautivador que nos envuelve con un ambiente propio de las carreras de Grandes Turismos.
Valor de compra 12/20
El Quattroporte S está hecho a medida para ciertos clientes: adinerados, hábiles al volante y ávidos de exclusividad pero también de espacio. A la espera del Porsche Panamera y del Aston Martin Rapide, el Quattroporte todavía es su mejor y casi única opción. Elegir o no la versión S ya no es tan sencillo: de acuerdo, es 30 caballos más potente, pero por fuera hay muy poca distinción y la puesta a punto del chasis es básicamente la misma. Los frenos son bastante más efectivos, pero sólo lo notamos en una conducción deportiva y si la mantenemos durante una distancia notable. Sin embargo, la diferencia de precio, sí se nota, y bastante: son 10.000 euros que puedes invertir, por ejemplo, en el carísimo equipamiento opcional.
Respecto a la reventa, y si tenemos en cuenta que el servicio técnico Maserati ha mejorado sustancialmente en los últimos años, no es tan mala opción como en el pasado. El caché de la marca también se ha multiplicado en los últimos años, así que siempre que tu bolsillo te lo permita, un Quattroporte no es una mala apuesta.
Erotismo. Eso es lo que distingue al Maserati Quattroporte S de sus fastuosos rivales, si es que la refinada berlina del tridente puede tener rivales. Parece que los años no pasan para este modelo que acaba de cumplir cinco, pero que sigue derrochando personalidad frente a coches de concepción mucho más tradicional como el Mercedes Clase S o el BMW Serie 7. Lo único que debes tener presente es que, cual diva del bel canto, el Quattroporte S necesita caras atenciones para dar lo mejor de sí. Si estás dispuesto a brindárselas, el romance está asegurado.
MECÁNICA
Queda muy poco por descubrir del motor 4.7 V8 del Quattroporte S y sus 430 caballos. De hecho, es el mismo bloque que equipaba el Ferrari 360 Modena, que después se adaptó al Maserati Coupé (en sustitución del carismático 3.200 biturbo) y ha colonizado también los nuevos modelos del Tridente. Con 30 caballos más que el Quattroporte ‘básico’ y nueve menos que su primo coupé, el Gran Turismo S, este motor tiene fuerza de sobra para causar sobresalto en la mayoría de los mortales, aunque le gusta rodar por encima de las 4.000 vueltas para demostrar toda su alegría.
Si hablamos del cambio, una de las mejores decisiones de Maserati fue descartar el cambio DuoSelect (el semiautomático Cambiocorsa de Ferrari) y optar por un convertido de par hidráulico firmado por la experta componentista ZF. Con relación a la primera, ésta tiene una suavidad de manejo más que notable y, además, no se rompe. Con el modo Sport activado, los cambios se realizan a mayor velocidad y en las reducciones recrea con acierto el efecto punta-tacón. A nuestro entender, esta caja no merece reproche, por más que un R-Tronic de Audi o un SMG III de BMW consigan mayor velocidad. Como último apunte, notar que el cambio está ubicado en posición central, justo detrás del motor, y no junto al eje trasero como es el caso del Gran Turismo. Exigencias de las plazas traseras...
Conducción 17/20
Una preciosa llave azul saca a la bestia de su letargo. Acelerador sensible, dirección sensible... hay que conducir con suavidad, porque todo se siente a flor de piel. Abordamos las primeras curvas y, con el botón Sport desactivado, acusa un ligero balanceo. No molesta, pero da respeto cuando recordamos que este coche supera los cinco metros de longitud. Ahora afrontamos una horquilla, ligero balanceo y el coche pierde la trasera; menos mal que el MSP recupera la trayectoria a la primera. Nos hemos emocionado y, sin quererlo, estamos buscando los límites de esta bestia. La posición S viene en nuestra ayuda, con una amortiguación endurecida y una dirección aún más directa. La rigidez del chasis y los nuevos tarados consiguen que nos creamos a los mandos de un ágil coupé... ¿y frenar? Los Dual Cast de Brembo, con una doble capa de aluminio y fundición gris son simplemente irreprochables, aunque si buscamos eficacia habrá que presionar con fuerza el pedal... bueno, ¿así son los coches de carreras, no?
Cuando terminamos nuestro recorrido habitual de pruebas estamos exhaustos, pero satisfechos. El Quattroporte nos ha hecho disfrutar y hasta sudar, pero hemos disfrutado cada kilómetro, sobre todo por su sonido y su comportamiento. Apenas nos ha dado tiempo a percibir su más que correcta insonorización y el confort general de marcha que es capaz de proporcionarnos.
Seguridad 14/20
Una dotación de ocho airbag de serie es una buena carta de presentación para el apartado de seguridad de este ‘berlinón’. No se ha sometido a las pruebas EuroNCAP, por lo que no tenemos una referencia clara de sus aptitudes, pero la marca asegura que dispone de estructuras deformables para la absorción de impactos y una célula de seguridad construida en acero de alta resistencia. En cuanto a la seguridad activa, equipa de serie un control de estabilidad llamado MSP que mitiga y mucho los ‘latigazos’ que el Quattroporte S nos regala en una conducción ágil. El ABS con EBD es también equipamiento básico, al igual que los faros de xenón, mientras que los sensores de aparcamiento delanteros cuestan 850 euros.
Confort 16/20
Es muy fácil olvidar que este Maserati tiene algo más que el eje trasero por detrás del asiento del conductor, y sin embargo es capaz de transportar a dos personas más con toda clase de privilegios. Por ejemplo, destaca la climatización de dos zonas para la parte posterior, la posibilidad de adaptar un reproductor multimedia en el túnel central (6.015 euros con sintonizador de televisión incluido) y que, si no eres muy alto, ni siquiera tocarás el techo con la cabeza pese a las fluidas líneas de la carrocería. El maletero también está a la altura, con 450 litros de capacidad.
Por otro lado, los acabados son excelsos. Los ajustes de las piezas son propias de un coche de su precio y la postura de conducción sólo merece una crítica: es demasiado alta para personas de estatura superior a los 1,85 metros. Por otro lado, todo el salpicadero, el cuadro de instrumentos y por supuesto el interior de las puertas está tapizado en excelente cuero y tanto los montantes como el techo están recubiertos por fina alcántara. Además, la panoplia de colores que el cliente puede elegir para revestir el interior de su Quattroporte es amplísimo. Eso sí, cuidado con tus gustos, porque hay combinaciones hasta 7.061 euros más caras que las demás.
Por último, el ordenador de a bordo es equipamiento de serie, al igual que el navegador y el sistema de audio con seis altavoces. El único problema es que el panel frontal es básicamente el mismo que Peugeot ha elegido para sus coches más altos de gama, por lo que si buscas distinción, mejor elegir el sistema multimedia Bose, que cuesta 3.923 euros pero incluye un reproductor de DVD, disco duro de 30 gigas, control de voz, y entrada auxiliar de audio y vídeo.
Ecología 10/20
Sería absurdo decir que el Quattroporte S es un coche respetuoso con el medio ambiente. En todo caso, unas emisiones de 365 gramos de dióxido de carbono por kilómetro son bastante contenidas si tenemos en cuenta la edad del bloque motor, su cilindrada y su enfoque claramente deportivo. Y en cuanto a los consumos, nuestra reflexión va en el mismo sentido: hoy en día, y hasta la materialización de los prototipos eléctricos, sería mezquino pretender conducir la berlina más rápida del mercado y sin embargo mantener consumos de utilitario. Lo cierto es que cada opresión al pedal del acelerador se paga cara en este coche, aunque a cambio nos ofrezca un empuje ejemplar y un sonido cautivador que nos envuelve con un ambiente propio de las carreras de Grandes Turismos.
Valor de compra 12/20
El Quattroporte S está hecho a medida para ciertos clientes: adinerados, hábiles al volante y ávidos de exclusividad pero también de espacio. A la espera del Porsche Panamera y del Aston Martin Rapide, el Quattroporte todavía es su mejor y casi única opción. Elegir o no la versión S ya no es tan sencillo: de acuerdo, es 30 caballos más potente, pero por fuera hay muy poca distinción y la puesta a punto del chasis es básicamente la misma. Los frenos son bastante más efectivos, pero sólo lo notamos en una conducción deportiva y si la mantenemos durante una distancia notable. Sin embargo, la diferencia de precio, sí se nota, y bastante: son 10.000 euros que puedes invertir, por ejemplo, en el carísimo equipamiento opcional.
Respecto a la reventa, y si tenemos en cuenta que el servicio técnico Maserati ha mejorado sustancialmente en los últimos años, no es tan mala opción como en el pasado. El caché de la marca también se ha multiplicado en los últimos años, así que siempre que tu bolsillo te lo permita, un Quattroporte no es una mala apuesta.