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GLP: Ccómo Repostar a 40 Céntimos el Litro Santa Cruz De Tenerife Canarias

Con unas sencillas modificaciones y repostando en determinadas estaciones de servicio puedes ahorrar un 50% en combustible: probamos los Chevrolet alimentados por gas, una opción ya al alcance de los particulares...

GLP: Ccómo Repostar a 40 Céntimos el Litro

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No es algo nuevo pero en nuestro país sólo lo han usado los taxistas y algunos vehículos de servicio público. En el resto de Europa sin embargo hay siete millones de vehículos particulares que funcionan desde hace décadas con GLP, una mezcla de butano y propano que se inyecta en los motores convencionales “de gasolina” y permite ahorrar mucho dinero, contaminar notablemente menos y mantener las prestaciones originales del motor.

Chevrolet es actualmente el fabricante con más presencia en el mercado de los turismos preparados para funcionar con GLP, con 50.000 unidades matriculadas en Europa según sus estimaciones en este año 2009. De hecho los modelos Matiz, Aveo, Epica y Captiva pueden incluir a petición del cliente el GLP como opción adicional de combustible. Esto quiere decir, y es importante, que repostar gas no impide usar también gasolina, y de hecho ambos combustibles se complementan en algunos momentos.

¿Cómo funciona?

Los coches preparados para combustible GLP disponen de un depósito adicional, que en el caso de los Chevrolet ocupa el hueco de la rueda de repuesto para no robar maletero, aunque se sustituya la rueda de emergencia por un kit antipinchazos. Su boca de llenado se asemeja a la válvula de una bombona de butano y se sitúa junto a la del depósito convencional. El sistema de alimentación posee un circuito suplementario que se instala antes de la entrega del coche sin perjuicio de la garantía oficial, pero que también puede incorporarse en vehículos ya matriculados si el cliente lo desea.

El coche arranca siempre con gasolina porque el GLP necesita una temperatura elevada para funcionar, pero cuando el refrigerante alcanza los 40 grados automáticamente cambia el modo de alimentación, funcionando a base de gas licuado. Un módulo de control situado en el salpicadero informa sobre el estado de carga del depósito de GLP y el tipo de combustible empleado, y además cuenta con un botón selector de combustible que permite al conductor cambiar de GLP a gasolina y viceversa.

Cuando funciona en modo GLP el sistema puede inyectar dosis de gasolina independientemente si lo considera necesario por motivos de temperatura u otros factores mecánicos, por lo que siempre es necesario disponer de una reserva de este combustible.

Pocos surtidores pero irán a más

La cuestión es simple: a quien le quede a mano una estación que suministre GLP este sistema le puede resultar muy atractivo porque ahorrará mucho dinero -con respecto tanto a la gasolina como al gasóleo- y sin perder prestaciones, como hemos podido comprobar conduciendo un Chevrolet Aveo dotado de este sistema. Si no se tiene a mano deja de tener sentido. Por eso Repsol está muy implicada en la expansión de este combustible entre los particulares y pretende multiplicar por 10 su presencia en el mercado en los próximos cinco años, instalando surtidores en estaciones que den servicio al mayor número de consumidores.

Además, desde la misma compra del coche puede lograrse un ahorro en función de las ayudas a los vehículos dotados de energías alternativas de cada Comunidad Autónoma. Si como en el caso de algunos modelos de la gama Chevrolet el uso de GLP se refleja en una reducción de las emisiones contaminantes hasta suponer una reducción del impuesto de matriculación aplicado en la compra, la operación puede ser ventajosa sin hacer un solo kilómetro; aunque hay que tener en cuenta que adquirir un coche dotado del “kit GLP”. El sistema requiere mantenimiento cada 10.000 kilómetros en cualquier taller Chevrolet, y consiste en un cambio de filtro y un aditivo para la inyección.

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